EL DIA QUE QUISE ENTENDER EL UNIVERSO

 

Estoy escribiendo estas “webpages” con el ánimo de que lo “comprensible” venza en la batalla del razonamiento a lo “incomprensible”.

Desde la óptica del alumno, o desde la óptica de quien simplemente quiere aprender por la emoción de nadar en el río del conocimiento, es frustrante el encarar temas como la “relatividad” o la “física de partículas”.

Desde la óptica del profesor es decepcionante en grado cuadrático. He sido profesor de Física y Electricidad en centros privados de enseñanza durante casi una década. Me ganaba la vida consiguiendo que los alumnos de segundo y tercer año de universidad consiguieran aprobar estas asignaturas gracias a un sencillo y original método: la comprensión de los temas a estudiar. Y todo era perfectamente abordable si nos olvidabamos de algunos pequeños detalles, de ciertos temas tabú.

Pero claro, hay que tener mucha capacidad de resignación para ser profesor de Física y desconocer el porqué del fundamento, de la piedra angular de la física: “la Ley de la Gravitación Universal”. Y con esa misma capacidad de aguante, hay que ser profesor de Electricidad y no tener ni idea de qué es la carga eléctrica ni el porqué de la Ley de Coulomb, como en el caso anterior, fundamento último de los fenómenos eléctricos.

La verdad es que en aquella etapa en la que ejercí profesionalmente la docencia siempre me resultó gracioso explicar apoyado en toda una exhibición de talento e inteligencia que la velocidad de la luz en el vacío es invariante por que sí, que las masas se atraen “por que sí” y que las cargas se atraen o se repelen también “por que sí”. ¿Podía dar alguna otra explicación, podría hacer algo más?.

 

Pues intenté no rendirme, creanme. Así que me imaginé inmerso en el comienzo del siglo XX, inmerso en la batalla de las respuestas contra las preguntas. Batallando junto a los grandes en el común afán de intentar presentar otro marco teórico de partida para la física. Es lo que pretendo conseguir con las páginas web “21th Century Physics” y “The New Relativity”.

 

Soy consciente de que presentar una alternativa al trabajo de Einstein puede sonar algo ridículo por lo pretencioso del asunto. No me malinterpreten. La “Teoría de la Relatividad de Einstein” tiene una importancia suprema en la física. El único problema es que es incomprensible y roza el límite de lo inaceptable. Sin embargo, la naturaleza se ha rendido en tantas ocasiones a los resultados de su aplicación que la hemos adoptado como una herramienta de trabajo válida.

En mi opinión, la teoría de Einstein se debe parecer a la “verdadera teoría” que sirva finalmente para entender el funcionamiento del universo. Así que “el día que quise entender el universo” decidí que primero debía asimilar el razonamiento de Einstein, y ver cómo o dónde variar su “Relatividad” para hacerla coherente.

 

Con el afán de comprender a Einstein descubrí a Hermann Minkowsky, a quien por cierto le dedico todas mis conjeturas ya que noté un evidente vínculo entre nuestros pensamientos. Y también tuve el honor de conocer a Mileva Maric, y a Nicola Tesla, y a Tomas Edison, y a David Hilbert, y a Michelson, Morley, De Pretto, Poincaré, Besso, Grossman, y un largo y muy interesante etcétera que conformaba una tela de araña digna de una superproducción de Hollywood. Y en ese camino descubrí a grandes genios que eran pobres personas y a grandes personas eclipsadas por grandes genios. Y descubrí por supuesto lo que buscaba: el razonamiento de Einstein.

 

Creo que he obtenido un fantástico resultado. Y en mi calidad de programador informático profesional, me alegro de haber desarrollado la versión 2.0 de la Relatividad.

Probablemente exista una versión 3.0 que mejore y complete mi desarrollo, pero por fín, ya, desde ahora, podremos estudiar y enseñar Física y Electricidad sin complejos.

 

 

 

 

 

 

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A Santos F. Laserna Production – 2011